lunes, 2 de febrero de 2009

“EL MOMENTO MÁS TRISTE DE MI VIDA”.

Eran noches inmensas, solitarias y tristes; el sol no brillaba, la continuidad de mi melancolía se prolongaba de noche en noche. Recordaba las caricias de mi madre Rosario llenas de ternura allá en la humilde casa de Iquitos, extrañaba a mi Papá Jonás, hombre esforzado y trabajador, también extrañaba a mis siete hermanos
Eran ; en especial a mi hermano Teófilo, quién es siete años mayor que yo, a él no le extrañaba por su ternura, si no, por los constantes conflictos que se suscitaban entre nosotros dos. Me encontraba lejos de mi querida cuidad, estaba en Moyobamba la tierra de la orquídeas que también es capital del departamento de San Martín. Allí se encuentran mis abuelos, mis tíos, primos por el lado de la familia de mi padre, quienes fueron muy comprensibles conmigo desde el momento en que llegué hasta el día en que tuve que regresar a mi querida cuidad; todavía recuerdo cuando llegué a la tierra de las orquídeas, como si fuese ayer…era fines de enero del 2001, tenía 10 años de edad. Alistaba mis maletas, con la ayuda de mis padres, ese día era una mañana fresca y por la tarde hizo mucho sol, como es característico aquí en la amazonía, con clima tropical. En ese viaje nos alistamos mi hermano Reynaldo; él es el mayor de todos mis hermanos; y mi estimado padre. Antes de partir recuerdo haber abrazado a mi madre, era el abrazo de oso cariñoso más tierno que recuerdo, la embarcación se alistaba en salir era eso de las 6:30 de la tarde; el día comenzaba a internarse en la noche, luego aparecieron fuertes vientos, acompañados de gritos de relámpagos, que anunciaban la llegada de la lluvia. Con toda la lluvia salimos en rumbo a Yurimaguas, subí a la cima del barco desde allí despedía a mi madre, vi que ella se alejaba de mi visión hasta que tomó forma de hormiga y desapareció. Era Mita la más dulce y comprensiva, Mita es el seudónimo de mi abuelita, ella comprendía a sus nietos y conocía los secretos de todos, su experiencia lo demuestra; pero nada me hacía olvidar a mi madre y hermanos, nada se compara con el amor de la humilde familia, lugar donde las experiencias malas son superadas y donde lo sobrenatural te guía para llegar a la plenitud de la vida alrededor de los que amas. Yo me quedé en esa tierra por que se encariñaron de mi, será mi bendición aquello que mi madre llama la maldición de los Rodríguez el de agradar con esa chispa de gracia a los demás y cuanto mas a las mujeres. Eso creo que vieron en mí y estuve allí por dos años e iba a ir por el tercero, tanto extrañaba a mi familia que lloraba por la noche a solas, rogando al creador que hiciese un milagro y me llevara donde mi familia se encontraba. Existían días en que despertaba con ellos, corría con Beatriz y Nixia, mis dos grandes hermana amigas, en otros despertaba con Joel, Crosbi y Reynaldo yendo a pescar en el río itaya, en otros me encontraba con Teófilo, jugando una pichanguita con mis amigos del barrio, también habían días en que despertaba en brazos de mamá y las de papá. El éxtasis me venía cada noche, era mi universo las que hacían real todas mis fantasías, en mi soledad tenía control del todo, porque allí no tiene cabida el tiempo ni el espacio. Pero cuando despertaba me encontraba en una tierra lejana, con gente y amigos nuevos, tal vez no me fue difícil ponerme al corriente con todos. Pero el vacío que quedaba en mi interior sólo podía llenarse con el amor de la familia; así que me propuse y converse con mi confidente de ese entonces la Mita, le dije.- quiero regresar a Iquitos. Ella me respondió.- Que no y me decía que le agradaba y que era su ayuda y amigo. Yo reaccioné de una forma tonta y le dije que me iba a portar de la forma más insoportable hasta que me hiciera retornar con mi familia, ella creía que hablaba con solo palabras del momento, pero lo llevé a la acción e hice travesuras, con actitudes malas y gracias a mi terquedad me regresaron con mi familia. Aunque no es la forma adecuada de actuar con personas que tratan bien, debemos ser más cordiales y agradecidos pero yo les puedo asegurar que no hay otro mejor lugar que tu familia… Donde pese a las flaquezas o dificultades unidos podemos superar… hoy quiero llegar a tú conciencia y te digo que sepas valorar los consejos buenos de tu padre y de tu madre que te lo dicen por que te aman; tú padre que lees esto cuida a tú hijo, protégelo y no le descuides…

4 comentarios:

sedemiuqse dijo...

Me ha encantado.........Todos somos familia, lo que sucede es que no recibias o sentias el amor que necesitabas en esos momentos de tu vida. Eres lindo muy lindo
Besitos y amor
je

el amante naturaleza dijo...

si, pueda que tengas razón pero nada se compara con el amor de familia...

Bellekotoshi dijo...

Yo no creo que sea la maldición de los Rodriguez.... todo lo contrario, yo creo que es una completa bendición eso de “agradar con esa chispa de gracia a los demás”. En el momento en que te conocí me quedé impactada con tu simpatía y tu pasión para hablar de la RED AMBIENTAL LORETANA, en tí descubrí un chico con un carisma y talento increíble (claro, también un toque figureti, igual que yo).

Es una historia muy hermosa y tierna, ojalá puedas ver de nuevo a Mita, estoy segura de que ahora que estás en Iquitos, también extrañas a Moyobamba y a sus bellas orquídeas.

Besos!

el amante naturaleza dijo...

DIANITA BELLE :)...

Gracias por tú consideración; sabes tienes razon extraño a Mita y las las bellas orquideas de Moyobamba, como tambien extraño tus ocurrencias y gracias por tu leída y nos seguimos leyendo ehhhhh... God Bless you!!!!!!!!! :))))